Detrás del velo

Cesar Pastás

Ministerios

“Porque el testimonio de Jesucristo es el Espíritu de la profecía.” -Apocalipsis 19:10

Destinatario de este sitio

Este sitio está dispuesto, sin distinción, para todo aquel que tenga verdadera hambre y sed de Dios. Al que sienta que hay algo más allá de su actual experiencia espiritual como cristiano. Es un lugar que propende ser un abrevadero para el alma y el espíritu sedientos de Dios.

En particular está diseñado para todos aquellos que se identifican con quienes se juntaron con David en la cueva de Adulam: “Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos, y tuvo consigo como cuatrocientos hombres.(1ª Samuel 22:29)

Para los heridos que han quedado abandonados a la vera del camino; para los que han perdido la esperanza, para los oprimidos, deprimidos, renegados, afligidos, rechazados, menospreciados, abatidos y olvidados. ¡Para los huérfanos, y los pobres de espíritu!

La Escritura enseña que David tuvo treinta soldados de su guardia personal, tres de los cuales fueron guerreros fieros y poderosos. Ellos estuvieron con David en la cueva de Adulam. Allí  fueron sellados con la fidelidad de David a su Dios, luego le ayudaron a reinar y a consolidar su reino en Israel.

El Espíritu está forjando una compañía profética con el talante espiritual de los tres valientes de David extraído de su propia derrota, para ser levantados como columna de hierro en intercesión por los planes y propósitos de Dios para los últimos tiempos.

Los que han permanecido en la cueva de Adulam, deben saber que era necesario que así aconteciera acorde con el “Consejo de Su Voluntad,” porque el templo verdadero de Dios está hecho de piedras que fueron frágiles pero cuyo rostro fue afirmado como un pedernal por el Espíritu de Dios. Todos ustedes han sido extraídos como piedras frágiles, pero vivas, de la cantera de Dios, para conformar Su templo, Su iglesia, la Nueva Jerusalén, la que desciende del cielo.

Si usted piensa o siente que tiene un llamado profético o apostólico, este sitio es un oasis en su peregrinaje hacia ese llamado.